Hice el nexo posteriormente a Chet Baker, creo que fue por el 2001. Recuerdo que en la Zaurus siempre iba el disco “Joao Gilberto en Mexico” ese que comienza con “De conversa em conversa”, muy buena música para acompañar las travesías en bicicleta.
Luego cuando el tiempo comenzaba a faltar, llegaba tarde a casa y practicar trompeta era algo imposible a las 11 PM, todas mis necesidades musicales las fui volcando a tocar guitarra clásica e interpretar mucha bossanova. João Gilberto Prado Pereira de Oliveira era mi artista de admiración para este estilo musical, tanto por su música como por sus excentricidades. Conjugo una vida llena de vaivenes, desencantos, alguna que otra manía con jugos de naranjas, pero en fin, un artista, como debe serlo, no un monigote producido por productores, sino una personalidad maravillosa que logro transmutar el ritmo energético de la samba, a uno mas bien cadencioso, intenso e inmaterial. Así es la guitarra batida que creo Joao Gilberto en el baño de su hermana, posterior a que lo hubiesen llevado a un manicomio, por que lo suponían loco al entender su entorno de una manera sutil, sensible y poética.
Joao Gilberto en pocas palabras se podría decir que es:
- Un fanático del jugo de naranja
- Padre de Bebel Gilberto
- Le gustan los gatos
- Un hombre solitario
- Un perfeccionista
- El creador de la guitarra batida en el bossa nova
“Acapulco” del album “Joao Gilberto en México”
“Wave” en vivo por Joao Gilberto en Roma, Italia (1983)





